sábado, 22 de septiembre de 2012

Vivencias de sentido

AL NIÑO ENFERMO
Duerme, niño chiquito,
que viene el Coco,
a llevarse a los niños
que duermen poco.
 
POPULAR
 
 



Duerme, flor de mi vida,
duerme tranquilo,
que es del dolor el sueño
tu único asilo.
 
Duerme, mi pobre niño,
goza sin duelo
lo que te da la Muerte
como consuelo.
 
Como consuelo y prenda
de su cariño,
de que te quiere mucho,
mi pobre niño.
 
Pronto vendrá con ansia
de recojerte
la que te quiere tanto,
la dulce Muerte.
 
Dormirás en sus brazos
el sueño eterno,
y para ti, mi niño,
no habrá ya invierno.
 
No habrá invierno ni nieve,
mi flor tronchada;
te cantará en silencio
dulce tonada.
 
 
 
¡Oh, qué triste sonrisa
riza tu boca!...
Tu corazón acaso
su mano toca.
 
¡Oh, qué sonrisa triste
tu boca riza!
¿Qué es lo que en sueños dices
a tu nodriza?
 
A tu nodriza eterna
siempre piadosa,
la Tierra en que en paz santa
todo reposa.
 
Cuando el sol se levante,
mi pobre estrella,
derretida del alba
te irás con ella.
 
Morirás con la aurora,
flor de la muerte;
te rechaza la vida,
¡qué hermosa suerte!
 
El sueño que no acaba
duerme tranquilo,
que es del dolor la muerte
tu único asilo.
 
          Poesía completa

          Miguel de Unamuno



1. Comenta el "sentido filosófico" del poema. 
 

 

 


HAMLET

Acto V, Escena primera.

 

 

[En un cementerio]

 

ALDEANO PRIMERO. [Canta]

Pero la vejez furtiva


me ha sujetado en su trampa,

embarcándome a la tierra

como si no fuera nada.

HAMLET.   Esa calavera tenía una lengua dentro, y podía cantar en otro tiempo: ¡cómo la tira por tierra ese bribón, como si fuera la quijada de Caín, el que hizo el primer crímen! Podría ser la mollera de un político la que este burro ahora recoge: uno que era capaz de enredar a Dios, ¿no es verdad?

HORACIO.   Sí que podría ser, señor.

HAMLET.   O de un cortesano, que sabía decir “Buenos días, mi dulce señor: ¿cómo estáis, buen señor?”. Éste podría ser el señor Fulano de Tal, que alababa el caballo del señor Mengano de Cual cuando quería pedírselo prestado; ¿no es verdad?

HORACIO.   Eso es, señor.

HAMLET.   Pues sí, y ahora que es Don Gusano, sin quijada, y golpeado en la nuca por la azada de un sepulturero; ésta sí que es buena revolución, si tuviéramos la gracia de verla. Estos huesos ¿tan poco han costado de criar que sólo sirven para jugar a los bolos con ellos? A los míos les da dolor pensarlo.

ALDEANO PRIMERO. [Canta]

Una piqueta, una azada


y una mortaja de entierro:

ábrase un poco de arcilla

para huésped tan selecto. [Tira otra calavera]

HAMLET.   Ahí va otra: ¿por qué no podría ser la calavera de un abogado? ¿Dónde están ahora sus sutilezas, sus argucias y sus casuísmos, sus títulos y sus trucos? ¿Por qué consiente que ese rudo villano le pegue en la coronilla con una pala sucia sin armarle pleito por agresión? ¡Hum! Ese tipo pudo ser en sus tiempos un gran comprador de tierras, con sus estatutos, sus resguardos, sus términos, sus garantías dobles y sus cobranzas: ¿el término de sus términos y la cobranza de sus cobranzas es tener su terminada morada llena de interminable barro? ¿Sus garantías, aun siendo dobles, no le garantizan, de todas sus adquisiciones, más que el largo y el ancho de un par de pergaminos? En esta caja, difícilmente cabrían ni los títulos de propiedad de sus tierras, ¿y no va a tener más el propietario en persona, eh?

 
1. Comenta el "sentido filosófico" de este fragmento.


FRANCISCO DE QUEVEDO

Poemas metafísicos.

 

 

                                 2

REPRESÉNTASE LA BREVEDAD DE LO QUE SE VIVE Y CUÁN NADA PARECE LO QUE SE VIVIÓ.

 

 

“¡Ah de la vida!”... ¿Nadie me responde?

¡Aquí de los antaños que he vivido!

La Fortuna mis tiempos ha mordido;

las Horas mi locura las esconde.

 

¡Que sin poder saber cómo ni adónde

la salud y la edad se hayan huído!

Falta la vida, asiste lo vivido,

y no hay calamidad que no me ronde.

 

      Ayer se fue; mañana no ha llegado;

hoy se está yendo sin para un punto:

soy un fue, y un será y es cansado.

 

      En el hoy y mañana y ayer, junto

pañales y mortaja, y he quedado

presentes sucesiones de difunto.


3. Comenta el "sentido filosófico" del poema.
 

L. A. Séneca. El valor del tiempo

  TEXTO 1                    

Valor del tiempo

"Créeme, Lucilio, resérvate para ti mismo, y el tiempo que hasta hoy te han estado tomando, te han estado robando o que te ha huido, recógelo y aprovéchalo. Persuádete que es tal y como te estoy escribiendo: unas horas nos han sido tomadas, otras nos han sido robadas, otras nos han huido. La pérdida más vergonzosa es, sin duda, la que acontece por negligencia; y si te fijas bien, la mayor parte de la vida la pasamos entregados al mal, otra parte y no menguada, sin hacer nada, y toda la vida haciendo lo que no debiéramos hacer. ¿Quién podrías mencionarme que valorará el tiempo en alguna cosa, que supiese cuánto vale un día, que entendiera que cada día el hombre muere un poco? Si te das cuenta, al considerar que la muerte es algo del futuro, nos engañamos a causa de que gran parte de ella es ya cosa del pasado. Toda la porción de nuestra vida que queda atrás nosotros, pertenece al dominio de la muerte. Sigue haciendo, pues, Lucilio, aquello que me escribes que haces: no pierdas hora  alguna, recoge las todas. Asegura bien el contenido del día de hoy, y así será como dependerás menos del mañana. Aunque aplacemos las cosas, la vida nos huye. Todas las cosas, Lucilio, en realidad nos son extrañas, ajenas, prescindibles, sólo el tiempo es bien nuestro: la naturaleza nos puso en posesión de esta única cosa, fugaz, resbaladiza, de la cual todo aquel que se lo propone puede desposeernos. Y es tanta la estulticia de los mortales, que todos nos creemos obligados al agradecimiento por aquellas cosas pequeñas y despreciables, de cuya pérdida nos podemos recuperar; pero no nos creemos en deuda por haber recibido el tiempo que es la única cosa que, ni agradeciéndola, podríamos ganar de nuevo. Tal vez podrías preguntarme qué hago yo que ando repartiendo consejos. Te confieso francamente que llevo exacta cuenta de las pérdidas  y no cabe decir que no pierdo nada, y bien te diría lo que pierdo y por qué y de qué manera. Pero me pasa como a la mayoría de los hombres: que la vida se me escapa.

Consérvate bueno.”

(Lucio Anneo Séneca, Cartas morales a Lucilio)

 

1.     ¿Cuál es el tema fundamental sobre el que trata el texto?

2.     Según L. A. Séneca, ¿de qué manera empleamos el tiempo?

3.     ¿Cómo se describe en el texto la muerte?

4.     ¿Qué aconseja L. A. Séneca a su amigo Lucilio?

5.     ¿A qué crees tú que merecería más la pena dedicar el tiempo?

Saludo



En esta página podrás encontrar, si lo deseas, todos los apuntes de este primer curso de Filosofía.  Lo único que habrás de hacer será visitarlo periódicamente y descargarte o imprimir tanto los apuntes como los textos y ejercicios que vayan apareciendo. Mantente atento y espero que te sea de utilidad. Un saludo.

Rafael