jueves, 4 de octubre de 2012

¿Qué es eso de la "Filosofía"?

APUNTES 1 Los dos sentidos del término "Filosofía".
 
             Por vez primera, te enfrentas de manera académica con la filosofía. “Filosofía” es una palabra que te suena. La has oído a menudo y posiblemente empleado en algunas ocasiones. Sin embargo, no tienes una idea clara de qué es la filosofía. He aquí un rasgo que distingue a la filosofía de otras asignaturas con las que ya estás familiarizado. La filosofía es el único saber que ha de explicarse a sí mismo.

La única manera de tener una noción clara y precisa de las cosas es el trato habitual con ellas. Sólo empezaremos a ver qué es esto de la filosofía cuando comencemos nosotros mismos a filosofar. Y cuanto más filosofemos, más claramente se nos mostrará el concepto de filosofía.    

No obstante, alguna noción de la filosofía, por vaga e imprecisa que sea, hemos de poner antes de comenzar a hacerla. Cuando hablamos de filosofía hemos de distinguir dos cosas bien distintas. Por un lado, la filosofía es una forma de vida o, más bien, una actitud ante la vida. Por otro lado, la filosofía es, como dijo un filósofo, lo que los pensadores han dicho a lo largo de la historia, es decir la filosofía como es un saber más entre otros. Vamos, ahora, a analizar la filosofía como actitud.

 

1.  La filosofía como actitud”.

 

“...He aquí, pues, lo que sucede. Ninguno de los dioses se ocupa de filosofar ni desea hacerse sabio, pues ya lo es, ni filosofa nadie que sea sabio. Pero, por otro lado, tampoco los ignorantes se ocupan en filosofar, ni desean hacerse sabios, pues el mal de la ignorancia estriba en que el que la padece no es ni noble ni bello ni sabioy, sin embargo, cree serlo en grado suficiente. Quien no cree estar falto de nada, no siente deseo de lo que no cree necesitar.

-              Entonces, ¿quiénes son los que filosofan, Diotima – le dije yo – si no son los sabios ni los ignorantes?

-              Es algo tan claro que hasta un niño lo vería – respondió ella -. Los que filosofan son los que están a medio camino de unos y otros.”

(Platón, El Banquete, 203 e)

 

 

      Platón, y con él otros muchos filósofos, divide a las personas, en relación con su saber, en tres clases:

v Por una parte, están los sabios. Para poder ser llamado sabio hay que conocerlo todo absolutamente (presente, pasado y futuro hasta el más mínimo detalle). Ningún hombre merece el nombre de sabio. Sólo los dioses – prosigue Platón – son dignos de ese nombre.

v En otra clase están la mayoría de los hombres: los ignorantes. Ignorante es el que cree conocer todo lo que necesita saber. Como está satisfecho de su conocimiento, no busca más saber. No se asombra de nada, porque cree tener respuestas para todo. Pero, su saber es endeble, pues un examen crítico descubre pronto sus contradicciones y, además, es un saber que carece siempre de fundamento. A este tipo pertenecen muchos hombres.

v Hay, por último, unos pocos hombres que, sin merecer el apelativo de sabios, tampoco son ignorantes. No es que sepan mucho. Más bien, nada o casi nada. No obstante, se dan perfecta cuenta de todo lo que ignoran. Su vida transcurre en un continuo asombro, pues todo les parece maravilloso y sin explicación. Algunos los califican de “niños”, porque siempre están preguntando por qué. Muere alguien a su alrededor y, en vez de pronunciar frases hechas –“no somos nadie”, “es ley de vida”, “todo lo que nace muere”, etc. -, se quedan mudos de asombro preguntándose: “¿qué es la muerte?”, o “¿por qué hay muerte?” Estos hombres aborrecen las grandes palabras huecas que no sirven para comprender las cosas, sino para ocultar nuestro desconocimiento. ¿Quién no emplea a diario conceptos como justo, valiente, progreso, conocimiento, etc.? Pero, ¿quién de verdad puede explicar qué significan esas nociones? Estas personas, que ocupan un lugar intermedio entre los sabios y los ignorantes, se interrogan por todo; todo les admira. Incluso les asombra el hecho más común de todos, el más cotidiano: el hecho de que haya cosas y personas. Y ante este hecho se preguntan: ¿por qué hay algo?, pues podría muy bien no haber nada, nada de nada...

 

¿Cómo llamar a estas personas? Ellas mismas se pusieron el nombre de FILÓSOFOS. No sabios (en griego sofós), sino amantes de la sabiduría (filo-sofos). E, igual que el amante busca constantemente aquello que ama, el filósofo es un perpetuo buscador de sabiduría, un constante indagador. En una palabra, un enamorado de la verdad. ¿Cuántos hombres crees tú que hay de este tipo? Tal vez muy pocos...

 

 

Ejercicios

1.    ¿Cuáles son los dos grandes sentidos del término "filosofía"?

2.    ¿Qué es un sabio? ¿Por qué cree Platón que ningún hombre ha de ser denominado sabio?

3.    ¿Qué es un ignorante?

4.    ¿Qué es un filósofo?